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Estudio del INCAE sobre migración    << Volver a proyectos
 

Costa Rica y Nicaragua son pueblos que comparten más que una frontera común. Existen muchas similitudes culturales, históricas y religiosas. A pesar de la cercanía, o a causa de ella, la relación entre ambas naciones refleja algunos momentos de tensión, exacerbados por temas creados en los medios de comunicación masiva y que dañan la visión y las relaciones entre habitantes de ambos países.

Por esta razón, INCAE Business School y la Asociación “Ticos y Nicas: Somos Hermanos” han iniciado un proyecto académico que busca someter a un análisis profundo algunas de las afirmaciones y creencias comunes sobre los efectos de la migración de nicaragüenses hacia Costa Rica. A pesar de que ambos pueblos perciben sus diferencias en la forma de hablar o en algunas costumbres, son más las cosas que los unen y, en general, ambos países han podido recibir más beneficios de la migración que los costos para uno y para otro. Por ello, la tarea que resta a ambos países es regular el proceso migratorio. En particular, el tema del pago de las cargas sociales de parte de los patronos en Costa Rica se tiene que resolver, porque un efecto secundario de esa solución sería frenar la migración irregular.

Luego, se tiene que definir con mayor claridad una política y jurisprudencia migratoria conjunta. En Costa Rica, los niños tienen los mismos derechos sin importar la nacionalidad, pero con los adultos aún se está definiendo la legislación. Finalmente, es importante generar más oportunidades económicas para los nicaragüenses, en particular los jóvenes, quienes sufren muchos problemas, pero no porque son nicas, sino porque son pobres.

El objetivo de este proyecto es precisamente proveer información y análisis que permita clarificar la realidad de la migración, dejando por fuera mitos y percepciones incorrectas y proponiendo acciones concretas para enfrentar los retos de este fenómeno de migración entre dos pueblos hermanos.

Algunas de las principales conclusiones de este estudio, son una serie de mitos y realidades, sobre la población nicaragüense en Costa Rica; que describimos a continuación:

Mito 1: “Hay un millón de nicas en Costa Rica”. Este mito surge de la alta visibilidad y concentración de los trabajos que realizan los nicas, tales como vigilancia, construcción y servicios domésticos. Estimaciones basadas en cifras de la CCSS sugieren que los nacimientos de niños nicas en Costa Rica corresponden a una población inmigrante de unos 450 mil. Tampoco existe evidencia de que hayan emigrado tantas personas de Nicaragua.  

 

Mito 2: “Los inmigrantes crean desempleo”. La evidencia indica que el inmigrante viaja cuando sus contactos en Costa Rica le avisan que tiene un trabajo fijo. Para un nicaragüense de escasos recursos es muy caro vivir en Costa Rica, un país mucho más costoso que Nicaragua. Así, la tasa de desempleo en Costa Rica no ha aumentado a pesar de la inmigración, porque el inmigrante viene solo cuando hay necesidades específicas insatisfechas.

 

Mito 3: “La migración nicaragüense ha bajado los salarios de los trabajadores costarricenses”. Aun en las actividades agrícolas y en construcción, donde se concentran los trabajadores nicaragüenses, los datos disponibles no sugieren que los salarios reales hayan disminuido como consecuencia de la inmigración. Los salarios han sido afectados por cambios en variables como el PIB, pero no por el número de inmigrantes.

 

Mito 4: “Los nicas son una carga para los servicios públicos de Costa Rica”. Las investigaciones demográficas muestran que el 80% de la población inmigrante esta en edad productiva. Vienen pocos niños y casi no hay adultos mayores que son quienes mas utilizan los servicios públicos como educación y salud. En otras palabras, el grueso de la población inmigrante está con buena salud. Más bien, un problema es que por temor a su situación migratoria, subutilizan la medicina preventiva y solo llegan cuando es una emergencia. En el tema de los servicios públicos, la verdadera crítica es que los patronos (en su mayoría costarricenses) contratan a nicaragüenses sin pagar las cargas sociales correspondientes, afectando las finanzas de la CCSS.

 

Mito 5: “A Costa Rica vienen los nicaragüenses con menor educación y los demás se quedan allá”. La evidencia muestra que el inmigrante nicaragüense promedio tiene un nivel educativo superior al de sus compatriotas que se quedan. Con frecuencia, los inmigrantes son las personas más capacitadas, con mayores deseos de superación que deciden emigrar a fin de mejorar la situación económica de su núcleo familiar.

 

Mito 6: “Solo los nicaragüenses se benefician de la migración”. Los datos demuestran que el gran perdedor en la exportación de su valioso capital humano es Nicaragua; lo que gana al corto plazo con las remesas y la decomprensión del desempleo, lo pierde a largo plazo en empresarialidad, mano de obra sana, fuerte y calificada, y en el quebrantamiento de sus familias y estructuras sociales. Aun asumiendo un uso total de los servicios de salud y de educación, y restándole las remesas enviadas a su país, el inmigrante nica deja en Costa Rica un saldo substancial positivo.

 

Mito 7: “Los nicaragüenses cometen mas delitos que los nacionales u otros extranjeros que viven en Costa Rica”. Los datos de seguridad muestran que los nicaragüenses no son agresivos. Presentan índices de delincuencia, en todos los delitos, excepto en violencia doméstica, muy por debajo de la proporción que les corresponde a la población que representan. Esto es muy destacable si se toma en cuenta que los inmigrantes tienden a vivir en condiciones precarias, lo que en teoría debería conducir a que delinquieran, sin importar la nacionalidad.

 

Mito 8: “Los nicaragüenses aumentan la pobreza en Costa Rica”. Los inmigrantes nicaragüenses NO generan un incremento en los índices de pobreza en Costa Rica, más bien tienen a menudo mayores ingresos que los ciudadanos costarricenses en situaciones comparables. SÍ aumentan la precarización del espacio urbano”, pues todo sus ingresos lo invierten en comida y en ayuda para sus familias en Nicaragua, y no en su propia vivienda. Únicamente cuando tienen una situación más estable, económica y migratoriamente hablando, invierten más dinero en vivienda.

 

Mito 9: “Los nicas no se ponen al día con sus papeles porque los trámites migratorios en Costa Rica son onerosos y engorrosos”. Los trámites para que un inmigrante se legalice comienzan en Nicaragua, no en Costa Rica. Para una persona pobre, con pocos contactos y facilidades para hacer trámites internacionales, es muy difícil conseguir desde Costa Rica su partida de nacimiento, autenticaciones y legalizaciones; además, los costos son muy altos. De ahí se deriva la necesidad de que los consulados nicaragüenses en Costa Rica sean autorizados y habilitados a llevar a cabo en Costa Rica más de los trámites que hoy día se deben hacer únicamente en Managua.

 

Mito 10: “El costarricense es xenófobo”. Muy al contrario, la xenofobia es la excepción y no la regla en Costa Rica. La xenofobia es en gran parte, consecuencia de un “desconocimiento” de la persona a la que se discrimina o victimiza. En Costa Rica, mientras mas se relacionan los inmigrantes nicaragüenses con los costarricenses, mejor se encuentran las percepciones de unos a los otros. Ya en Costa Rica, la sangre nicaragüense y la costarricense esta mezclada, por varias generaciones de olas migratorias que ha habido. En cambio en Nicaragua, en donde no hay tantas interacciones entre costarricenses y nicaragüenses, la percepción de los nicas hacia el costarricense es más dura y errónea.